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sábado, 1 de septiembre de 2012

El idiota de Freud


 
El afamado compositor Gustav Mahler se analizó con Freud. Probablemente afectado por una depresión endógena, el autor de las Kindertotenlieder (Las canciones de los niños muertos) solicitó los servicios de Freud en un momento de crisis. La cita se concretó el 26 de agosto de 1910 en la ciudad holandesa de Leiden. Freud se encontraba de vacaciones en ese lugar pero no se pudo resistir a conversar con tamaña personalidad de la música. Imaginen ese encuentro de "monstruos” en el Hotel de aquella ciudad y la posterior caminata de cuatro horas que hicieron. Fue un análisis improvisado de una sola sesión y al aire libre, sin diván y sin anotaciones.

El motivo de tal encuentro había sido la complicada situación matrimonial del músico. Su esposa llamada Alma Schindler lo había engañado, pero éste era sólo el epílogo de una relación infeliz . Anteriormente había fallecido su hija, la pequeña Putzi y éste fue el inicio de la crisis. Alma culpaba en cierto modo a su marido de tal desgracia por las piezas musicales que componía, ella dice:

"... me costaba tolerar y entender el interés de Gustav por esos lieder (canciones). Mientras nuestros hijos correteaban por el jardín y gritaban de alegría, a mí me embargaba una sensación horror al ver cómo su padre era capaz de cantar a la muerte de los niños"

 

 
Mahler estaba cada vez más ensimismado, deprimido y encima afectado por una cardiopatía. Por consejo de un amigo, decide enviar un telegrama a Freud, pero luego se desiste y envía un segundo telegrama cancelando la cita. Por fin se decide y el encuentro se produce en la forma descrita. Freud después escribió:

"... si doy crédito a las noticias que tengo, conseguí hacer mucho por él en aquel momento. En interesantes expediciones por la historia de su vida descubrimos sus condiciones personales para el amor... tuve muchas oportunidades de admirar la capacidad psicológica de aquel hombre genial”

Al poco tiempo de producido el encuentro, Mahler fallece debido a su afección cardíaca. La música y el arte habían perdido a uno de sus íconos, creador del Canto a la Tierra y la Sinfonía Resurrección, entre otras obras.

Cuando Freud se enteró de la muerte de Mahler, escribió una carta a Alma cobrando sus honorarios por la sesión de cuatro horas. Esto provocó la ira de la viuda, que desde entonces para referirse a Freud, decía: “el idiota de Freud”.

Existen pocas referencias a este análisis “express” realizado por Freud a Mahler. Hace poco, en el Festival SANFIC 8 (donde se presentaron cien películas nunca estrenadas en Chile), se proyectó el largometraje CONFESIONES EN EL DIVÁN, donde se recrea este análisis improvisado y el contexto en el que se produjeron los hechos. Este es el trailer:


jueves, 29 de marzo de 2012

El concepto de Transferencia


¿Qué es la transferencia?
 
En una novela maravillosa de Morris West titulada The World is made of Glass (1983) aparece una definición que sorprende por su claridad:
 
“Es un proceso, inconsciente al principio por el cual el paciente se identifica tan íntimamente con el analista, como para volverse, y a veces morbosamente, dependiente de él. A veces, también el analista cae en la misma trampa. El, o ella, se vuelve profundamente apegado al paciente, quien es tan dependiente como una criatura…En realidad, se parece mucho a enamorarse”. Pág. 193
 
El paciente reedita con su analista patrones regresivos relacionados con sus primeros años de vida. Son reminiscencias de relaciones muy primitivas que se actualizan en la relación con el analista.
 
Desde los orígenes del psicoanálisis, este concepto ha tomado notoriedad por las repercusiones que tiene en un tratamiento. Un análisis sin transferencia no es análisis. Desde un punto de vista genérico, estamos en condiciones de afirmar que todas nuestras relaciones son transferenciales en algún grado.

Siempre habrá patrones que se repiten al momento de relacionarnos; hay personas con las cuales nos relacionamos de forma paternal o maternal y que nos evocan sentimientos de ternura o de desprecio. Eso sí, el lugar donde se juega la transferencia en toda su extensión, es en la terapia psicoanalítica, en la relación analista-analizado. Es el campo sobre el cual se lleva a cabo la cura.
 
A propósito del análisis inconcluso que realizara Freud a Dora -una de sus pacientes-, quien transfirió en él mociones inconscientes de vivencias pasadas, la Transferencia se consolidó como uno de los conceptos fundamentales de la teoría psicoanalítica. El análisis a Dora fracasó en vista de que Freud no consideró el papel que jugaría precisamente la transferencia en la cura. Era una época en la cual el concepto de Transferencia no se había sistematizado y este fragmento de análisis llevado a cabo con esta joven de dieciocho años, puso en evidencia las falencias que todavía tenía la terapia psicoanalítica. Dejemos a Freud que nos lo explique con sus propias palabras:
 
“¿Qué es la transferencia? Son reediciones, recreaciones de las mociones y fantasías que a medida que el análisis avanza, no pueden menos que despertarse y hacerse concientes; pero lo característico de todo el género es la sustitución de una persona anterior por la persona del médico. Para decirlo de otro modo: toda una serie de vivencias psíquicas anteriores no es revivida como algo del pasado, sino como un vínculo actual con la persona del médico”.
Extraído de Freud S. Análisis fragmentario de una histeria p 51

En el fondo, es una transposición de lo presente por lo pasado. El paciente no está recordando o rememorando, está viviendo en el presente y repitiendo aquellos patrones de manera inconsciente. Dora en su análisis, transfirió la imagen de su padre hacia la persona de Freud y esto desencadenó su resistencia y posterior abandono del tratamiento.
 
La tarea del analista será descifrar la transferencia, interpretarla y procurar su resolución para el establecimiento del equilibrio mental.
 
 
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