martes, 5 de marzo de 2019

La Feminidad (1932)


A propósito del Día Internacional de la Mujer que se celebra este viernes 8 de marzo, he decidido redactar esta entrada. En las Nuevas Conferencias de Introducción al Psicoanálisis (1932) aparece como Conferencia N° 33: La Feminidad. 

Antes de pasar a su explicación, quiero decir que estas Nuevas Conferencias nunca fueron presentadas ante un auditorio y tampoco fueron escritas con esa finalidad. Solamente responden a una necesidad de tipo económico porque la editorial de escritos psicoanalíticos estaba enfrentando grandes dificultades y Freud decide escribirlas para ayudarlos a salir de la crisis. 

Son siete disertaciones sobre los más variados temas y que actúan como una reminiscencia de lo que  fueron las antiguas Conferencias de Introducción al Psicoanálisis dictadas en 1915-17 en la Clínica Psiquiátrica de Viena.    

La conferencia titulada La Feminidad es un intento por clarificar los destinos de la líbido en la mujer y diferenciarlo del hombre. Primero quiero decir que la líbido es una sola, no existe la líbido masculina o femenina en términos cualitativos. Freud establece un paralelo entre el desarrollo psicosexual del niño y de la niña con la finalidad de explicarse las diferencias que definen el género. Las diferencias entre hombres y mujeres van desde lo anatómico y genético hasta lo social- cultural y han marcado el desarrollo de la civilización desde el amanecer de los tiempos.

El psicoanálisis no puede responder a la pregunta sobre qué es ser mujer, pero sí puede responder a cómo de lo que se conoce como "disposición bisexual de la niñez", surge lo femenino. Tanto el niño como la niña atraviesan las fases oral, anal y fálica de una forma similar: "Hemos de reconocer que la mujercita es un hombrecito" (934). Ante esto surge una primera interrogante: ¿Fase fálica en la niña? Sí, puesto que el clítorís provee placer en esta etapa a la niña y se constituye como zona erógena. 

Hasta ahora, -salvo la diferencia anatómica y hormonal evidente- no existirían diferencias entre ambos sexos. Sin embargo, el desarrollo psicosexual de la niña es harto más complejo que el del niño porque implica dos tareas adicionales: la renuncia al clítoris como órgano proveedor de placer y la renuncia a la madre como objeto de amor por el padre. Es decir, debe cambiar de zona erógena y de objeto de amor. 

El caso del niño varón es más simple y lineal puesto que la madre sigue siendo su objeto de amor primigenio y el falo el depositario de sensaciones placenteras hasta la madurez. El hombrecito no se ve en la necesidad de hacer el dificultoso tránsito de la líbido en el caso de la niña pequeña.

¿De dónde vienen estas diferencias entre el desarrollo del niño y la niña? De lo que se conoce en psicoanálisis como COMPLEJO DE CASTRACIÓN. Acá es donde la diferencia anatómica cobra relevancia e impulsa el desarrollo psíquico femenino (Freud. Consecuencias psíquicas de la diferencia sexual anatómica (1925). 

La niña culpa a su madre por no tener un pene y lo vivencia como una castración. A partir de este momento cúlmine en el desarrollo, la líbido podrá adoptar tres formas que definirán el futuro de la pequeña: 

1) El desarrollo sexual normal
2) La inhibición del deseo sexual (neurosis)
3) El complejo paterno (homosexualidad). 

En el caso del desarrollo normal, la envidia del pene es relevada por el deseo de tener un hijo del padre. Esto correspondería a la constitución de la feminidad como tal.-


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PD: Esta entrada puede parecer difícil para un público no especializado pero el tema lo requería. Definir la constitución de lo masculino y lo femenino implica utilizar algunos conceptos técnicos o metapsicológicos. 

En segundo lugar, explicar algo tan complejo en un blog puede ser insuficiente. Por esto recomiendo leer de manera íntegra la conferencia de Freud.  
           


       

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